Dejó atrás el frío del miedo; de sus ruinas, forjó una nueva fuerza. Su espíritu, templado por las dificultades, se mantiene firme ante las sombras. No busca la guerra, pero si el destino la provoca, su fuego interior arderá sin piedad. En sus ojos permanece la certeza de quien ya no teme a la derrota, pues ha aprendido a resurgir de cada batalla..